LUCÍA COLOM PERALTA
XII Certamen de Relatos Cortos


LAS CARTAS A NADIE

-Porque al final la vida es demasiado corta para callar lo que se siente, y los humanos demasiado ilusos para creer, que podremos hablar después de la muerte.-

18-Septiembre. “Ella”

“Por qué me haces esto ahora, es lo último que quería y no puedo aguantar más esta presión, me estoy hundiendo, dejemos de fingir ya y recorramos el camino abierto bajo las estrellas, abandona esta mentira y déjame morir en paz, porque no puedo más.

Solo quiero seguir adelante sin ti, pero ahora duele demasiado estar viva, y tampoco me dejarás morir del modo en que quisiera, porque tú siempre estás ahí para acabar con todo lo que yo sueño.

Cuánto más tendré que aguantarte cerca, no puedo tenerte a mi lado sin pensar, y cuando no estás tengo que pensar que estás, pero luego te veo y deseo que desaparezcas y te esfumes para no volver a hacerme llorar.

No eres más que las cenizas de aquello que creía olvidado, tú eres mi muerte y ahora estás demasiado cerca como para poder seguir caminando, ¿Acaso quieres que me pare en seco y te grite que no eres nada?... Ojalá pudiera hacerlo, pero ni siquiera podré recordar mi nombre cuando intente hablarte.

Del otoño a las cenizas queda ya un único paso, por qué me acercas a ellas, no puedes existir sin más y dejar que yo siga mi camino, rumbo a ninguna parte, pero por lo menos es mío, y no me lo puedes arrebatar como todo.

Cuando mi vida empezaba a ser vida llegas tú, y entonces qué, ahora tengo que aguantar cada día, mientras te veo cada vez más cerca de lo que quisiera tenerte… no puedo aguantar esto por más tiempo. Tú me estás matando.

Quiero vivir una vida mía, una vida en la que no tengas derecho a entrar y aparecer cuando te dé la gana para ponerlo todo patas arriba, una vida en la que pueda elegir no estar enamorada de ti, en la que pueda vivir un día sí y otro también, porque he luchado mucho para que ese momento llegara, y ahora tú te encargas de que deje de ser yo misma para volver a incluirte en mi mundo feliz… un mundo que contigo ya no merece la pena, porque cuando estás tú ya no es mío, sólo un intento de libertad que tú poco a poco y sin saberlo conviertes en una dictadura.

No me sometas a tu corazón, porque lo último que quiero es ser esclava de ti, no mereces la pena, y no eres bueno para mí, sólo quiero poder olvidar que existes y seguir viviendo una vida que debería ser mía siempre, imposible de controlar por otras personas como tú, que solo quieren pasar un buen rato a mi costa, para luego querer a otra cuando ya me han conseguido, y me tienen a sus pies… no mereces que yo esté ahí, cerca de ti.

No merezco sentirme así por culpa tuya, no mereces mi compasión, mi respeto, ni nada de mí… pero aquí estoy de nuevo desperdiciando mi tiempo en ti, cuando ni siquiera te importo, cuando yo para ti ni existo, sólo una diversión, estúpida, insignificante, algo que puedes tirar a la basura después de utilizar y dejar destrozado, y cuando me vuelva a recomponer y me veas de pie, ahí estarás para volver y reírte de mí de nuevo.

Te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio, te odio….

No quiero tu compasión, ya es demasiado tarde. Para mí estás muerto, como todo.”

18-Septiembre. “Él”

“Solo quiero que sepas, que lo sé.

-Aún no estoy listo para ti, pero lo intentaré, aunque deba morir por ello. Seré tu corazón, y estaré ahí de pie, donde quiera que me necesites, hasta que mi tiempo se haya ido.-

Y ojalá pudiera ahora decir todo esto en persona, porque mi vida depende de lo que ella pueda hacer con la suya. En el mundo en el que vivo, nada tiene sentido si ella no está conmigo, porque soy ella, y quiero poder amarla por siempre… y ojalá pudiera librarme del miedo para hablarle, pero sigo siendo un cobarde y éstas sólo son palabras vacías.

Palabras vacías para la mujer perfecta, que no sé, si llegará a escucharlas de mis labios algún día.

Las mismas palabras que me llevan por esta carretera desierta y demasiado oscura; porque siento que vivo para conocer algo que todavía queda demasiado lejos, y vivo sólo para conocerla a ella, escribiendo estas líneas para acercarme a ellas de nuevo en un día lejano, tal vez cuando ya la haya logrado, tal vez cuando ella ya no crea que solo es un juego para mí, y sepa que es lo único que me importa en esta vida.

Me está volviendo loco, y dentro de poco no quedará nadie, salvo ella que no lo haya visto… pero cómo no, ella es distinta, algo no me permite saber jamás, qué estará pensando, cuando paso a su lado cada día, y ni siquiera se digna a mirarme, porque ella es así; es el misterio, la locura, la rosa entre las rosas, la chica de la sonrisa rota… y algún día pienso arreglarla; acercarme hasta ella para decirle que siempre he estado ahí, en las sombras, esperando el momento oportuno para gritarle que sé dónde se encuentra, que no me importa lo que haya hecho ni lo que pase por su cabeza, porque mi puerta siempre estará abierta para ella, que solo tiene que llamar, y yo abriré y la haré feliz, más de lo que jamás haya sido.”

19-Septiembre. “Él sin ella”

“¿Por qué me preguntas si te amo, cuando ya sabes cuál es la respuesta? La verdad es que siempre lo hice, pero ahora duele demasiado estar vivo, y tú, en algún lugar, te seguirás preguntando si morirse dolerá demasiado…

Ella deseaba morir, y yo me dejé la piel para que no se estrellara, porque habría matado por ella, y todos lo saben.

No quiero saber si morir le dolió, sólo saber si puedo volver a llegar hasta ella, donde quiera que haya ido.

Prenderé fuego a esta mentira para estar junto a ella, en algún lugar, donde ya no desee morir; porque no me importa el dolor, si ella se esconde detrás, y recorreré el túnel entero si ella me espera al final.

Ahora vuelvo la vista atrás, y veo aquello en lo que me he convertido al fin, sin mirar al horizonte, puedo pensar que siempre estuvimos juntos, mientras los fantasmas del pasado no lejano me apresan, conduciendo mi mente por senderos que recorro ahora, por primera, y última vez.

Y aunque ella ya no lo sepa nunca, viviré por un nosotros que nunca existió, todo el tiempo desde su marcha, para mantener encendida la llama fugaz de su vida.

Pero ahora siento que me pierdo, buscando algo que me ha llevado demasiado tiempo comprender y que ella ya nunca sabrá; que siempre fue mi vida, toda ella entera, que el único modo de acercarme a ella hubiera sido decirle la verdad; esa única verdad que todos mis versos buscan; que lo era todo para mí.

Que lo único a lo que pude temer fue perderla para siempre, que el perfume de la muerte la envenene y la lleve consigo, a ninguna parte en la que yo todavía pueda encontrarla y dar la vida para ver vivir su sonrisa…

Sin importar lo que duela llegar al final o empezar desde cero, sin importar lo que pierda por el camino hacia ella.

La quiero, la quiero, la quiero, la quiero, la quiero…”

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